Abrimos de nuevo el videoclub para recorrer el lado más oscuro del cine de los 80: terror, culto y cintas que encontraron una segunda vida entre estantes, portadas y recomendaciones.
Un culto underground neoyorquino en plena explosión de neón. Liquid Sky es punk, moda, alienígenas y una estética que hipnotiza. Una joya visual que redefine lo raro, lo bello y lo brillante.
Una vida narrada en cuatro actos. Entre lo poético y lo político, Mishima es un poema visual hecho cine. Colores que explotan en pantalla para retratar la intensidad de una mente brillante y atormentada.
Hamburgo, 1984. Música industrial, conspiraciones y luces que parpadean con rabia. Decoder es una rebelión sonora contra el control, un trip estético que se siente más actual que nunca.
Una fábula psicodélica animada desde Hungría. Caballos místicos, mundos alucinantes y una paleta que estalla en cada cuadro. Fehérlófia es pura fantasía folk hecha arte.